Hay una niña odiosa de mirada triste y palabra escondida que vive en ti y que asoma cuando no la esperamos. Siempre, cuando menos bienvenida es.
Llega pisoteando tus sonrisas y emborronando las mías. Llega metiendo sus manos frías bajo mi camisa para encogerme la vida y ensuciarme el corazón.
La odio. La odio y me odio a mi por odiarla, porque ella eres tú en tus malos días. En los buenos días ni me acuerdo de su llanto, ni siquiera siento que existe.
Pero cuando aparece ella, tú desapareces. Y ese yo que soy cuando estoy contigo, con esa tú alejada de esa niña estúpida que llega en tus días malos, da un portazo y se pierde en la ciudad ansiando desaparecer también.
No hay comentarios:
Publicar un comentario