Me gusta madrugar los domingos, sólo para dar lugar al desayuno más largo de la semana.
No me gusta que se enfríe el café, y mucho menos que se caliente la cerveza.
Me gusta la música. Diría que "en general", pero ahí mentiría.
No me gusta el olvido, las despedidas, ni las puertas abiertas.
Me gusta la pizza.
No me gusta el sexo a oscuras.
Me gusta cruzar la calle con los semáforos en verde para los coches y en rojo para mí.
No me gusta que se me calen los zapatos cuando llueve.
Me gusta dormir desnudo después de follar.
No me gusta la prisa ni los malos modos.
Me gusta que me bailes desnuda.
No me gusta echar de menos a los que tengo cerca ni tener lejos a los que echo de menos.
Me gusta la comida de mamá.
No me gusta los 600 kilómetros que me separan de casa.
Me gusta que su ropa interior decore el suelo de mi habitación.
No me gusta mi trabajo cuando se convierte en trabajo.
Me gusta emborracharme y acordarme de ti.
No me gusta el llorar para mamar.
Me gusta esta ciudad, sus calles, su gentío, sus historias, su contigo.
No me gusta la religión ni los que se las dan de profetas.
Me gusta el olor a café, a tierra mojada, a chimenea encendida.
No me gusta eso del "libro electrónico" porque no huele a libro de verdad.
Me gustas tú.
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