viernes, 13 de septiembre de 2013

Todo lo demás también

El olor a café recién hecho, el roce de sus pies con los míos, un buen vino. Romeo sin Julieta, manuales de psicología, las vista de la avenida desde aquella terraza. Sus locuras repentinas, mi falta de estabilidad, inventar las letras que forman su nombre, cuerpos desnudos en mi cama y braguitas decorando el suelo de mi habitación. Cuando volvías, cuando yo te esperaba. Dormir en el sofá, follar en la ducha, desayunar en la cama. Ganar al poker y perder a las mentiras. El té caliente, la fruta troceada o dos copas de vino vacías sobre la mesita de noche. Mi "¿Te conozco?", tu "¡Eres gilipollas!". Cuatro príncipes que salieron ranas, música a deshora y alcohol, más que alcohol. Buscarnos a escondidas, autoconvencerme a voces, desearte en silencio. Escribir para ti sin conocerte, que me leas sin saber quién soy, no encontrarnos más de una vez al año. Las velas apagadas, mi saliva en tu pecho y el sudor en mi espalda. De nuevo su escote y otra vez nuestra porción de sexo. Seiscientos kilómetros hasta casa, la chimenea encendida y la familia creciendo de dos en dos. Un adiós y otro más, quizás también tengan fecha de caducidad. Sigo bailando con las olas, aún retengo algún sueño húmedo, continúo guardándote en el mejor rincón... a ti y todo lo demás también

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