domingo, 15 de septiembre de 2013

Amor

Quizás no entienda mucho del amor, pero sé que al verla moriré de ganas por comerle la boca y dejar las perdices para el resto del mundo.

viernes, 13 de septiembre de 2013

Todo lo demás también

El olor a café recién hecho, el roce de sus pies con los míos, un buen vino. Romeo sin Julieta, manuales de psicología, las vista de la avenida desde aquella terraza. Sus locuras repentinas, mi falta de estabilidad, inventar las letras que forman su nombre, cuerpos desnudos en mi cama y braguitas decorando el suelo de mi habitación. Cuando volvías, cuando yo te esperaba. Dormir en el sofá, follar en la ducha, desayunar en la cama. Ganar al poker y perder a las mentiras. El té caliente, la fruta troceada o dos copas de vino vacías sobre la mesita de noche. Mi "¿Te conozco?", tu "¡Eres gilipollas!". Cuatro príncipes que salieron ranas, música a deshora y alcohol, más que alcohol. Buscarnos a escondidas, autoconvencerme a voces, desearte en silencio. Escribir para ti sin conocerte, que me leas sin saber quién soy, no encontrarnos más de una vez al año. Las velas apagadas, mi saliva en tu pecho y el sudor en mi espalda. De nuevo su escote y otra vez nuestra porción de sexo. Seiscientos kilómetros hasta casa, la chimenea encendida y la familia creciendo de dos en dos. Un adiós y otro más, quizás también tengan fecha de caducidad. Sigo bailando con las olas, aún retengo algún sueño húmedo, continúo guardándote en el mejor rincón... a ti y todo lo demás también

martes, 10 de septiembre de 2013

Cupido

En una realidad paralela, Cupido lleva pinturas de guerra, chaleco antibalas y dispara con ballesta a palomas en las plazas de las iglesias. 

lunes, 9 de septiembre de 2013

No quedaban libros

No quedaban libros… gritaba la estantería rabiosa mientras el aburrimiento me abofeteaba. Ya no tenía nada con lo que combatirlo, puesto que la imaginación se me estaba muriendo poco a poco. Mi alma preparaba el luto.

No quedaban libros… y vimos a las vocales y a las consonantes, a los puntos y a las comas, hasta a los signos de exclamación, todos juntos manifestándose contra las "nuevas tecnologías" por una razón común. Querían volver a sentir la suavidad del papel y a la húmeda tinta en su piel.

No quedaban libros… pero ellos no los necesitaban. Se desnudan y prometían que con las yemas de sus dedos escribirían sus más bellas obras sobre sus cuerpos. Desde entonces, se les sigue llamando poetas.

sábado, 7 de septiembre de 2013

De Romeos y Julietas

Romeo llora en el portal rompiendo sus poemas mientras que Julieta sube el volumen a los Guns N' Roses y se suelta la melena.