Escuchando a Sabina me acuerdo de ellas y me olvido de mí.
Yo también tuve mi Princesa, mi Magdalena y mi Barbi Superestar. Tuve a mis aves de paso y a alguna putita que aparecía de madrugada cobrando en canciones, que no en plata. Tuve un contigo.
Amor se llamaba el juego que aún sigue de moda en el boulevard de los sueños rotos. Yo soñador y roto y tan joven como viejo, consciente de que el amor muere, siempre aposté alto para lograr encontrar un amor que no muriese y sí matase. Y lo encontré y me mató. Entre medias negras me mató y yo también maté.
Pero tuve mi "hotel, dulce hotel" con una rubia platino y en la 69 punto G era inevitable que lloviese sobre ti, sobre mí. Llovió sobre mojado y entre más de 100 mentiras bailamos como idiotas aquel rock&roll, nuestro rock&roll, el de los idiotas. Por entonces, a ti, a todas las tú que han pasado por mi vida y a mí nos sobraban los motivos. Así acabamos, cerrando por derribo.
Y apretó el frío y yo quise escribir la canción más hermosa del mundo. Y la escribí y la escribo y la continuaré escribiendo a cada minuto. Sin pluma, sin papel, sin teclas que aporrear. Sin mes de Abril. Sin más ruido.
No hay comentarios:
Publicar un comentario