martes, 19 de noviembre de 2013

Podrías ser perfecta, pero resulta que no te gusta la pizza

Podrías ser perfecta,
pero resulta que no te gusta la pizza,
que tienes pies y manos siempre fríos
y, además, prefieres la cerveza al vino.

Pero qué importa la perfección
si tu sonrisa tira de la mía,
si son preciosos nuestros besos
y, toda tú, resulta ser lo más hermoso que puedo encontrar
en este jodido mundo en el que hemos coincidido.

Para serte sincero, todo esto me acojona.
Quizás ahí esté la prueba de que es perfecto.
Y es que presiento que si no estoy contigo y tú no estás conmigo
corremos el riesgo de salir ahí afuera y volver a perdernos.